Este es un microrrelato de una de mis alumnas (¡Gracias Rosa!), que ganó el Concurso de Microrrelatos sobre la Violencia de Genero a nivel provincial celebrado en Córdoba.
Uno, dos, tres…
María se levantó, un día más, con un fuerte dolor de cabeza, el ojo hinchado y amoratado, varias marcas en la cara, y otras muchas que no eran posibles de ver, pues la ropa las tapaba. Se apresuro para que su hijo no las viese, pero el chico estaba allí, parado en la puerta, mirando a su madre con cara de asombro.
· Mamá, ¿otra ves te has caído jugando al escondite? Preguntó Sergio que no sobrepasaba los cuatro años.
Tras vacilar un momento su madre contestó.
· Sí hijo… Otra vez, pero mamá ya está harta de perder siempre en el juego; Así que hoy mismo, vamos a buscar un nuevo escondite. ¿Te parece? · Dijo con una leve y dulce sonrisa.
· Sí mamá, porque yo no quiero verte más triste, ni con esas marcas feas.
María se prometió denunciar su situación, por ella, y por su hijo
Sergio ya no volvería a ver esas marcas.
Continuaron su vida y por fin se cumplió el sueño de María:
Ser felices sin necesidad de esconderse NUNCA MÁS.
Rosa Casillas